lunes, 22 de julio de 2013

Notas de Jean Heap...

21 Ud. es el objeto de observación

Si un hombre está hambriento puede cometer un delito. La realidad del alimento. Vamos y regresamos del ayuno, repletos! Incluso un hombre indigestado puede aún desear comer más. Satisfacemos el cuerpo comiendo mecánicamente y debido a que no prestamos atención a la comida nos pasamos más allá de las necesidades del cuerpo, y satisfacemos algo diferente que no debería ser satisfecho.

La satisfacción nos complace solo temporalmente. Negarse algo a sí mismo dura más tiempo.

Trate de trabajar en el jardín con la mano izquierda, o de comer con la mano izquierda y entenderá algo de sí mismo, encontrará que no puede mantener el esfuerzo para nada. Entonces puede sentir en si mismo un poco de la terrible fuerza de la mecanicidad, esa implacable y terrible fuerza, que nos arrastra en lo que hacemos, y la casi completa imposibilidad para nosotros de detenerla, para lograr mantener algo en nosotros consciente de lo que sucede. Hay mucho para comprender. ¿Qué era lo que nos arrastraba? ¿Qué estaba haciendo? ¿Está seguro que desaparece siempre en lo estuvo haciendo?

Cuando come, ¿se pierde en el acto de comer? No, debe estar más consciente de esto. Si nos quedamos con la ilusión de que hacemos, desapareceremos en ello. Si observo más de cerca, veré que la mayor parte del tiempo no es lo que estoy haciendo sino el flujo de asociaciones lo que me atrapa, que no tiene nada que ver con lo que estoy haciendo, o también el movimiento de un sentimiento hacia atrás al pasado o hacia el futuro, ¿qué es lo que vendrá?, etc. Si pudiera permanecer ligado solamente a lo que hago, si eso fuera posible, estaría más cerca de aparecer, de desaparecer menos. Frecuentemente el Sr. Gurdjieff decía: “Trate de hacer lo que Ud. está haciendo, sólo lo que está haciendo, pero hágalo!” ¡Lo más difícil!

Tratemos de comprender más. Mantengamos siempre el anhelo por el estudio y observación de uno mismo. Nosotros somos el objeto de estudio. Tratemos desesperadamente de mantener esta actitud y permanezcamos ligados a lo que estamos haciendo. Si pudiéramos hacerlo, observaríamos que podemos regresar a algo diferente más seguido.

Debemos darnos cuenta que estamos dispersos en todo lo que hacemos y que esto no puede ayudarnos. Es necesario cierto instrumento, pero frecuentemente otro instrumento se hace cargo. Un instrumento alcanza algo y los otros van a su propia manera y todos ellos tratan de captar la mayor cantidad de atención posible de mi mismo. Todo de lo estoy consciente, necesita de mi atención. Ud. sueña, algo en Ud. está relacionado con ese sueño, si no, no tendría significado. Si le interesa, si lo atrapa, es porque parte de Ud. está interesado en ello y esto no puede ocurrir sin una atención: ordinaria, de mala calidad, una atención diluida, pero una cierta atención al fin. ¿Nos damos cuenta de que no hay ningún proceso en nosotros de lo que estemos habitualmente conscientes? Comienzo estúpidamente a tener un flujo de pensamientos acerca de algo banal, un pequeño objeto perdido quizás, las asociaciones van y vienen, una y otra vez, usando más mi atención. Al mismo tiempo estoy escribiendo a máquina, lavándome las manos, haciendo algo con mis manos: más atención. Estoy dividida en partes. Cuando trato de reunir mi atención sobre mí mismo, frente a lo que estoy haciendo, simplemente no puedo. Los sueños piden su parte, alguna pequeña emoción, la suya; algún dolorcito en algún lado, también; y comienzo a estar dividido.

Llevamos al Trabajo lo que somos en la vida. Si me comporto como un cerdo en la vida, me comporto como un cerdo en el Trabajo también, debo estar consciente de ambos. No tenemos fuerza, pues como todo el mundo (y quizás un poco más cuando estamos agitados) malgastamos, usamos mal, derrochamos, dejamos ir nuestra atención. Ser despiadados con nuestros si mismos es estar llenos de compasión por nuestra realidad. Si un hombre está lleno de auto-compasión, su esencia habrá de sufrir muy profundamente, alguien pagará por ello y alguien que habrá de sufrir es el hombre real, lo pequeño real, objetivo e impotente; o él se convertirá en despiadado con el hombre interior, compadecerá menos todos los “me gusta”-“no me gusta”, los caprichos, y entonces habrá un acto de real compasión y el comienzo del cuidado de sí mismo, del sí mismo real. Es una situación muy extraña, no puedo cuidar de ambos al mismo tiempo, si comprendo esto, quizás me sirva de ayuda.

Esencialmente lo que debo hacer es aprender a relajarme. ¡No es un gran esfuerzo, pero debo recordar hacerlo! El Sr. Gurdjieff decía: “Utilice pequeños factores recordatorios.” Un hombre había cocido y cerrado los bolsillos de su pantalón, por eso cada vez que hacía el movimiento mecánico hacia sus bolsillos, se recordaba de sí mismo. ¡Es una buena idea! Y le sirvió de ayuda. Coloque algún pequeño objeto en su escritorio, en su habitación, que le recuerde dejar ir sus tensiones. A veces recuéstese en el piso, déjese ir, observe cuan tonto es al llevar una vida como esa, llena de tensiones. ¿Se dará cuenta después de un tiempo que solo le da la ilusión de lo que es la vida? Y dado que no puede estar presente, no puede nunca estar donde realmente se encuentra ni hacer lo que está haciendo. Tome esto como una tarea para el presente. Trate de observar que hallarse en un estado de tensión nerviosa, no es muy útil, Ud. sólo vea cómo ha desaparecido nuevamente y así sucesivamente. Trate de mantener esa palabra maestra dentro de sí todo el tiempo: Relajarse.


Al decidir algo intentamos colocarnos en una situación que nunca ocurriría por sí misma, pero hay algo en nosotros que se resiste a eso. Trate de prepararse para la dificultad. Somos tan avaros que solo nos esforzamos lo mínimo. Si sentimos que necesitaremos algo más, tratemos de mantener una cierta cantidad de esfuerzo, quizás porque sea difícil sostenerla. Debemos aprender paso a paso a extraer un esfuerzo más generoso de nosotros. Si la vida de alguien que amamos, estuviera en peligro, prácticamente todos haríamos un gran esfuerzo. Frente a esto, represéntese: Este es mi único y posible futuro. De otra forma, no existe un futuro, solo una repetición mecánica. Frente a lo que sea que ocurra, repetiremos las mismas actitudes, la misma forma de realizar las cosas, nuestra vida será la misma. Si hoy es como ayer, mañana será como hoy. Si hoy es un poquito diferente de ayer, mañana será muy diferente. Por eso es muy importante, que lo consideremos extremadamente importante: el que nos cuesta esforzarnos. Y por mucho tiempo nuestro objetivo principal será: Aceptar realizar un esfuerzo mayor cada vez. No quejarnos por tener que luchar, incluso si hemos obtenido un muy pequeño resultado en ese momento. Las quejas no me interesan. Si se ha enfrentado con realizar un esfuerzo, quizás logrará sentir algo más.

Cuando comenzamos el Trabajo, estamos más entusiasmados que cuando avanzamos en él, no sabemos cuán difícil será enfrentarse al Trabajo con seriedad. Decimos: “¡Me dará algo tan precioso, que lo haré!” Por supuesto estamos entusiasmados, pero cuando nos damos cuenta que está casi fuera de nuestro alcance, de que no podemos lograrlo, entonces muchas partes en nosotros se enfrían. Estas partes que se han enfriado no pueden nunca ayudarlo, el mero entusiasmo es inútil aquí. La resolución, la decisión, viene de las partes más profundas de sí mismo, que raramente se manifiestan en la vida, que no pueden manifestarse en la vida, y que son de una calidad diferente. Por mucho tiempo somos débiles para ejercer una influencia fuerte, pero eso es lo que necesitamos. Las otras partes nuestras no pueden comprender el Trabajo mucho más que un animal puede hacerlo.

Mientras se relaja, imagínese parado en el mar, manteniéndose contra las rápidas olas y sin palabras. Es muy difícil. ¿Contra qué más deberíamos luchar, quizás contra la consideración interna?

Al comienzo tenemos ilusiones sobre nosotros mismos y no tenemos idea de cuán lejos estamos de la posibilidad de controlar algo. Pensamos que quizás no lo controlamos pero que si tratamos intensamente, podríamos, y entonces vemos que no podemos, que algo debe crecer mucho, antes de que podamos controlar incluso algo pequeño. A veces escuchamos decir a alguien que algo es más fuerte que sí mismo, ¡pero él debería decirlo acerca de todas las cosas! En realidad el más pequeño pensamiento, el menos útil, el más estúpido, todo es más fuerte que él. Enfrentarse a esta amarga verdad es realmente el comienzo del Trabajo.

-“Me viene una imagen a la mente, que Ser es solo cambiar el foco de uno, cuando uno está tratando de Ser sin palabras, parece dentro de uno, como si uno estuviera buscando algo.”

Sí, es un cambio de actitud interior y de la dirección interior, incluso mucho más de lo que Ud. cree. Es una conversión, y cuánto más llegue a alcanzar esta conversión, más alcanzará lo que quiere. La palabra “conversión” tiene un gran significado para las religiones pero no es bien comprendido. Estamos intentando ir hacia la posibilidad de una conversión real, una conversión de la dirección, una conversión de las energías. Y no se logra en un momento de entusiasmo emocional, sino con dolor, con el esfuerzo grande de intentar, intentar y viéndonos como somos realmente, pero con el esfuerzo grande de reconocer eso, de que tal como somos actualmente, estamos completamente indefensos. Esta convicción no llega muy pronto, sino muy con el transcurso del tiempo. Tratar un poco más de comprender lo que estamos haciendo. Que es necesario que aceptemos el esfuerzo. El resultado será lo que será. El resultado no puede depender de nosotros en absoluto. Aprenda a abrirse más al esfuerzo, poco a poco mantendrá el esfuerzo lo suficiente -por ahora no puede- para mover las arenas. Ud. es como un hombre que cada día paga $1000 por una comida que solo cuesta $2. No lo cree pero es así. Paga fortunas de su energía por la más pequeña de las cosas, por la más banal, por las partes completamente inútiles de su vida. En el lugar, donde podría vivir en su propia casa, solo hay una salida de energía. Siempre de adentro hacia afuera. Siempre en la misma dirección. Cuando sea más capaz de realizar esfuerzos, se mantendrá en su casa. Comenzará a ser como un hombre que empezó a darse cuenta que estaba dilapidando su fortuna, y que a la edad de sesenta años se quedaría sin un centavo, y entonces comienza a luchar para ahorrar cada peso. Si ahorra un peso cada día poco a poco algo se acumulará, y hará que se sienta un poco menos vacío. Esto no le puede ser dado, es su propia energía, no la mía, y solo Ud. mismo puede cuidarla y aprender, por decirlo así, a mantenerse cerca de la fuente….

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